Etruria. La Religión Etrusca

"La afición a la magia y la preocupación por la vida futura, son más que suficientes para dar  a la religión etrusca el carácter sombrío, cuya huella llevan todos los ritos y los monumentos de Etruria."

                                                A. Bouché-Leclerq

                                             Historia de la adivinación.

 

       La enigmática religión de los etruscos suscita tantas y enconadas controversias, tantas hipótesis, como suscitan los orígenes de este oscuro  pueblo.

       Según Dumézil, "es una empresa harto difícil el querer describir la religión de un pueblo de la cual no se puede leer ningún texto".(16)

       Se conocen sus diversas prácticas de adivinación, mas se desconoce su teología. Además, cada ciudad poseía un sistema propio de creencias.

       La interpretación del hecho religioso etrusco es complicado, ya que las inscripciones de los monumentos fúnebres y las investigaciones de sus templos y santuarios, no son suficientes.

       No se sabe si la religión etrusca es griega, caldea o semítica. Es la síntesis de numerosos elementos, procedentes tanto de la lejana llanura de Anatolia, como de las cercanas colonias griegas. La teología etrusca es una teología abierta a todas las influencias, a todas las corrientes del extranjero.

       La particularidad más sorprendente de esta desconocida religión de los etruscos es que, al contrario de las religiones griega y latina, basa toda su fe en una revelación.

       Dos profetas traen a los hombres esa luz reveladora. Uno masculino, Tages. El otro será femenino, Vegoia. Ambos han revelado al pueblo etrusco lo esencial de sus reglas y de sus ritos religiosos.

 

       Cicerón nos ha legado el siguiente relato:(17)

Los etruscos cuentan, que en el territorio de Tarquinia y al arar un labrador la tierra de su campo, uno de los surcos resultó más profundo que los otros y de él salió repentinamente un tal Tages que dirigió la palabra al campesino. Este Tages tenía, según los libros de los etruscos, aspecto de niño y la sabiduría de un anciano.

  Como el labrador, sorprendido al ver surgir al chiquillo, lanzara un grito, acudió una auténtica multitud y en poco tiempo, Etruria entera se había congregado en aquel lugar; entonces, Tages habló largo rato ante un nutrido auditorio, con objeto de que recordaran y confiasen a la escritura todas sus palabras. Su discurso versó enteramente sobre la enseñanza de la aruspiciana..."

 

      Vegoia enseñará a los etruscos el sabio arte de interpretar los relámpagos y sobre todo, ritos concretos concernientes a los límites de los campos, de los territorios y de las ciudades.

       El Liber Vegoia, recopilación de las palabras de la diosa nacida de la tierra, no ha llegado hasta nosotros. Sólo quedan algunos fragmentos, recogidos por Tarquitius Priscus, historiador del imperio romano, pero de origen etrusco.

       Leamos el fragmento titulado Extracto del Libro de Vegoia, para Arruns Velthumnus (rey de Chiusi):(18)

"Sabed que el mar ha sido separado del cielo. Ahora bien, cuando Júpiter hubo reivindicado la tierra de Etruria, estableció y ordenó, que fueran medidas las llanuras, y delimitados los campos.

  Conociendo la avaricia humana y las pasiones que la tierra excita, quiso que todo fuese definido, medido en límites. Estos límites, si alguien un día movido por la avaricia del siglo, despreciara los bienes que le han sido concedidos y codiciara los ajenos, serán, mediante maniobras dolosas, violados o desplazados.

  Mas quien los haya desplazado o tocado para extender sus propiedades, será por este crimen condenado por los dioses. Si son esclavos, caerán en una servidumbre aún peor; pero si existe la complicidad del amo, pronto la casa de éste sera extirpada, y su raza entera perecerá. Aquellos que hayan desplazado los límites se verán afectados por las peores enfermedades, y las peores heridas, y sus miembros quedarán debilitados.

  Luego, la tierra será sacudida por tormentas y torbellinos que la harán tambalear. Las cosechas serán destrozadas frecuentemente por la lluvia y el granizo, se perderán en la canícula, serán destrozadas por la cizaña.

  Surgirán abundantes disensiones entre la gente. Sabed que tales castigos se producirán y ocurrirán cuando semejantes crímenes tengan lugar. Por eso, no obréis de mala fe, ni cometáis perjurio.

  Guardad en vuestro corazón nuestras enseñanzas".

       Así fueron escritas las enseñanzas de Vegoia, la sabiduría surgida de la tierra. La sabiduría para los hombres.

       Albert Grenier señala que la fundación de Roma, hecha a manos, a ojos de Rómulo, se llevó a cabo según los ritos y las fórmulas que de sus dioses habían aprendido los etruscos.(19)

       Especialistas de Etruria midieron y trazaron.

       La ciudad etrusca debía tener tres puertas. Y el norte del "cardo" debía de estar cerrado por la acrópolis, y desde allí los dioses tenían que abarcar con su mirada la mayor parte de la ciudad y sus murallas.

       Los dioses etruscos eran tres.

       Tinia, Uni y Mernva-Menerva.

       Asimilados a Júpiter, Juno y Minerva.

       Constituyen la Tríada Suprema, la cima del panteón etrusco después de los profetas-fundadores, Teges y Vegoia.

       Tinia ocupa un lugar preponderante, semejante al Júpiter romano y al Zeus griego. Su signo esencial de poder es el rayo, elemento, que como veremos después, se convierte en fundamental dentro de la aruspicina de la civilización etrusca, y emblema de la voluntad y del poder divino.

       Tinia posee tres rayos, mientras que los demás dioses sólo disponen de uno.

       Por lo que se refiere a Uni, ésta prolonga el papel de Vegoia, ya que es considerada como la protectora de las ciudades. Es llamada "ninfa adorable", "delicia de todo el género etrusco", "amante heroica".

       Menerva es representada con frecuencia en los recipientes, o en las paredes de las tumbas etruscas, como una diosa guerrera, armada de pies a cabeza, acompañada de una victoria que rodea su cabeza.

       Después de esta tríada de dioses, Vertumno es el más importante.

       Considerado como dios principal de Etruria, aparece como originario de Volsinia. Presentado a menudo como un joven imberbe, fuerte, musculoso y atlético. Preside las fuerzas creadoras del mundo, siendo el dios de la vegetación.

       Mas el panteón de los dioses etrusco es infinito...(20)

        De su pensamiento metafísico, prácticamente no se conoce nada.

       Contemplando sus obras funerarias se puede discernir que el etrusco era un hombre profundamente preocupado por la muerte. Las pinturas que ornan las cámaras funerarias, podrían indicar que creían en una vida más allá de la muerte, pero ni siquiera una idea tan importante podría ser afirmada con certeza.

       Los expertos se inclinan a pensar que los etruscos, que practicaban la inhumación, creían primero que sus muertos continuaban viviendo en las mismas tumbas, lo que explica la fastuosidad de estos monumentos.(21)

       Antes del siglo V a.d.C., las tumbas son auténticas moradas para los muertos, auténticas viviendas fúnebres. Hay en ellas muebles y rico menaje, las pinturas murales evocan banquetes, fiestas, conciertos, caza, felicidad...

       A partir de ese siglo, todo cambia bruscamente. Los colores se han tornado menos alegres, más sombríos: violeta oscuro, ocre rojizo, azul noche... La actitud de los personajes pictóricos carecen de libertad, los gestos son más afectados, los rostros inquietos, como si un tormento de íntimo secreto les abatiera, como si una angustia opresiva reinara en el arte etrusco.

      Tormento y angustia que acompañarán al pueblo etrusco hasta su total desaparición.

      En el infierno de Etruria reina un pueblo abigarrado de demonios y duendes. Su número y sus nombres varían según las ciudades. Pero el dueño del reino de los muertos etruscos, el único demonio que aparece en la gran mayoría de las pinturas funerarias, es Charun.

 

       Sobre él, escribe Franz de Ruyt:22

"Charun aparece en el siglo V, incluso se transforma en omnipresente. Es el Rostro de la Muerte. Como si se pudiera, como demostrándose así que la muerte nos espera, que es el porvenir, porvenir para todos, y que nos da miedo. Charun es un hombre según las apariencias, un hombre muy feo. El realismo con el que se le pinta o esculpe es sorprendente. Su nariz es gruesa y ganchuda, sus orejas largas y puntiagudas, y su cabello y su barba están descuidados, sus dientes son espeluznantemente rechinantes. Hay en este personaje algo horrible y animal. Se distingue de los hombres, en las pinturas, por el color, ya que suele estar pintado de azul oscuro".

       Virgilio, de origen etrusco, escribe sobre Charun en el sexto canto de la Eneida:23

"Terribili squalore Charun, cui plurima mento

  Canities inculta jacet, stant lumina flammae,

  Sordidus ex humeris nodo dependent amictus"

  "Es Charun, demonio espantoso y repugnante.

  Una larga barba blanca e hirsuta

  Le cae del mentón

  Sus ojos son dos brasas inmóviles

  Un sórdido trozo de tela, sujeto por un nudo

  Pende de su espalda"

        Es Charun, el Príncipe de los Infiernos.

       El demonio etrusco castiga, golpea, atormenta, y hace sufrir a los muertos los suplicios más atroces y variados. La muerte. Ella es su reino siniestro.

       Todo esto parece señalar que los etruscos creían en la inmortalidad del alma. Pese a toda su carga de dolor, existía un Más Allá.

       Charun correspondería al dios asirio-babilónico Nergal, los dos poseedores del mismo aspecto aterrador. Comprobamos, quizá sorprendidos, que las dos civilizaciones eran depositarias de las mismas creencias atávicas. Un único y subyugante misticismo. Una única fuente emanada.

       Si la metafísica etrusca es un misterio, los aspectos más prácticos se pueden analizar gracias a la "disciplina etrusca". Esta disciplina es el conjunto de las reglas que presiden las relaciones entre los dioses y los hombres. Tiene como punto de partida la investigación escrupulosa de la voluntad divina, por todos los medios posibles.

       Los relámpagos, los truenos, el vuelo de las aves, las entrañas de los animales sacrificados, el curso de los astros, la repentina aparición  de los cometas, las lluvias, los sueños y las pesadillas, los andróginos y los niños con dos cabezas, los nacimientos antes de tiempo, los árboles, las abejas...

       Todo constituye un pretexto para que los magos, los arúspices y los adivinos etruscos puedan computar y prever el futuro.

       La "disciplina" se divide esencialmente en tres grupos:

  •  el arte de interpretar los rayos, relámpagos y truenos,

  •  el arte de leer en las entrañas de las víctimas sacrificadas,

  •  y los prodigios.

 

       Del primero, nos habla Séneca:(24)

 "Entre los etruscos, los hombre más cultos en el arte de interpretar los rayos, y nosotros, existe una diferencia. Nosotros pensamos que el rayo es lanzado porque ha habido una colisión de nubes. Según ellos, la colisión se produce para que el rayo sea lanzado. Relacionando todas las cosas con la divinidad, están convencidos no de que los rayos significan señales porque se han producido, sino que se producen porque tienen un significado".

       Hay tres clases de rayos: el que perfora, el que rompe, y el que quema. Perfora cuando es una llama penetrante que, gracias a la sutileza de su fuego puro y sin mezcla, se introduce por el agujero u orificio más angosto. Hace estallar los objetos cuando forma masa y está acompañado por una abundancia de aire condensado, que sopla tempestuosamente.

       Mientras que el primero vuelve y se escapa por la abertura que le ha dejado entrar, el segundo hace sentir su potencia en un amplio espacio, y estalla con gran estrépito, pero no agujerea a los objetos que ha tocado.

       El que quema contiene muchos elementos terrosos. A los objetos los roza con leve daño, los consume o los incendia. Posee la naturaleza del fuego, y deja enormes huellas de incendio.

       El rayo es lanzado por nueve dioses, pero existen doce variedades de rayos, pues Tinia-Júpiter lanza tres de ellos.

       Plinio explica una extraña creencia etrusca:(25)

"Etruria cree que de la tierra surgen rayos, a los que llaman inferiores; la estación invernal los hace excepcionalmente crueles y execrables, ya que todas las cosas, que ellos consideran de procedencia terrestre, difieren de las cosas "generales", que proceden de los astros y nacen del elemento más próximo, que también es, según ellos, más perturbador... Algunos más sutiles, creen que estos rayos más perturbadores y que surgen de la tierra, provienen de Saturno... Los rayos que se producen a la izquierda del cielo, son considerados favorables,  porque dicha parte es la de la salida y se considera menos su llegada que su retorno, bien sea porque el choque haga brotar fuego, ya porque la onda regrese una vez realizada la misión o agotado el fuego.

  Los etruscos han dividido el cielo en dieciséis sectores para esta observación. 

  El primero, se extiende desde el septentrión a la salida equinoccial, el segundo hasta mediodía, el tercero alcanza el ocaso equinoccial, el cuarto ocupa el espacio restante entre el ocaso y el septentrión.

  Cada uno de ellos es dividido de nuevo en cuatro sectores; izquierdos son llamados los ocho situados de la parte de Levante, y a los ocho del extremo opuesto, los llaman derechos.

  Entre los sectores, los más nefastos son los del oeste, contiguos al norte. Por tanto, es de gran importancia saber de dónde han venido los rayos...

  El hombre es el único ser animado al que no siempre mata ese rayo; todos los demás mueren instantáneamente...

  Está prohibido incinerar a un hombre muerto de esta manera...

  Las heridas de los hombres fulminados por el rayo están más frías que el resto del cuerpo"

 

       Como ya indicamos anteriormente, un documento muy importante de la ciencia etrusca, por ser de los pocos que se han logrado conservar hasta nuestros días, es el calendario brontoscópico de Nigidius Figulus.  El año se presenta comenzando el 1º de junio y todos los meses son de treinta días, incluido febrero. Para cada día del mes se indica el significado del trueno: presagia un acontecimiento seguro, concerniente a la agricultura o bien a la vida pública o social.

       Este calendario, además de informarnos de las supersticiones de los etruscos, nos habla también de la importancia de las cosechas, de los animales, los frutos y la actividad agrícola en general. A continuación veremos algunas indicaciones correspondientes al mes de junio, según la traducción de Louis Legrand:(26)

 

día 1 : Si truena, habrá cosechas abundantes; la cebada será la excepción. Enfermedades peligrosas caerán en el hombre.

día 2 : Los alumbramientos serán menos penosos para las madres;  el ganado morirá; habrá pesca en abundancia.

día 3 : El calor será muy seco; por tanto,  no solamente los frutos secos, sino también los blandos, resultarán abrasados por la sequía.

día 6 : Un bicho dañino nacerá en el interior de la cosecha madura.

día 10: Los muertos serán frecuentes, pero habrá una gran cosecha.

día 13: Amenaza de ruina para un hombre muy poderoso.

día 18: Es el presagio de la desastrosa penuria de los frutos.

día 22: El calor será desastroso.

día 23: Es el anuncio del júbilo, del fin de los males.(27)

día 24: Es una promesa de abundancia de bienes.

día 30: Sin tardanza habrá muchos muertos.

       Este calendario es de carácter "secreto-esotérico", según Legrand, y su uso estaba exclusivamente permitido a los arúspices.

       Junto a la interpretación de los rayos, de los truenos, y otros fenómenos celestes, destaca la Aruspicina o examen de las entrañas de las víctimas sacrificadas. Constituye la segunda materia de la "disciplina etrusca".

       El principio fundamental de esta aruspicina, podría ser formulado así: "Toda cosa sagrada reproduce la imagen divina del universo." En el animal sacrificado, el hígado, que es según los etruscos la sede misma de la vida, es en cierto modo el espejo del estado del mundo en el momento en que la víctima ha sido inmolada. Por ello, se pueden leer en él las disposiciones favorables o las desfavorables, y de una manera más general, todas las órdenes, todos los deseos de los dioses.

       Los hombres entraban en contacto con la divinidad, y su vida se convertía en faro de la sabiduría. Un arúspice, siempre que sea hábil e inspirado, puede adivinar, gracias a una atenta observación del hígado, las intenciones más sutiles y ocultas de las divinidades.

       El famoso hígado de Piacenza es la pieza clave para la comprensión de esta ciencia. Este hígado de bronce, cuyas inscripciones no han sido total, ni siquiera correctamente traducidas, debió proceder del equipaje esotérico de un arúspice.

       Pero tampoco debemos olvidar las vísceras, el corazón o también los pulmones. Cada detalle tiene su importancia, como lo revela este pasaje en que el poeta Lucano (Farsalia, libro I,609) nos hace asistir a uno de los sacrificios realizados por el adivino etrusco Arruns:

"Ya había comenzado a derramar el vino y a esparcir la harina del plato con su cuchillo; la víctima, que durante largo tiempo se había debatido tratando de escapar al sacrificio, sujeta su cornamenta salvaje por los acólitos, vestidos éstos con túnicas cortas, dobladas las rodillas, tendía su cuello vencido. Mas la sangre no brotaba como de costumbre: por la  herida, en lugar de una sangre roja, se extendía un humor corrompido".

Arruns, sorprendido por aquel sacrificio infernal, palideció y se apoderó de las entrañas, para descubrir en ellas la cólera de los dioses. El color asustó al arúspice, porque en las vísceras violáceas moteadas de manchas oscuras, e impregnadas de una sangre helada, aparecían puntos sanguinolentos. Contempló el hígado inundado de pus, vio las amenazadoras venas del costado.

  La fibra del pulmón palpitante se disimulaba, y un pequeño surco cortaba las partes vitales. El corazón era mezquino, y las vísceras dejaban manar el humor, a través de sus fisuras abiertas; los intestinos mostraban sus repliegues y, prodigio indecible que jamás aparecía impunemente en las entrañas, he ahí que Arruns vio, sobre la cabeza de las fibras, crecer la masa de otra cabeza; una parte pendía enferma y marchita, otra parte brillaba y enorme, sacudía las venas con rápidos latidos. Cuando aquellos prodigios le hicieron concebir los grandísimos desastres señalados por el destino, exclamó: ¡Casi me siento incapaz, dioses del cielo, de revelar al pueblo lo que ponéis en marcha; porque no es a ti, oh gran Júpiter, a quien he hecho este sacrificio, y los dioses infernales han penetrado en las vísceras de este toro degollado. Lo que tememos, no puede ser expresado, pero los acontecimientos sobrepasarán cualquier clase de temor. Que los dioses se dignen transformar en favorable lo que yo he visto; que estas fibras mientan y que Tages, el fundador de este arte, sea un impostor!...

Así predecía el etrusco, envolviendo los presagios en términos ambiguos y disimulándolos con muchos ambages."

       Los magos y los arúspices etruscos también deben interpretar y comprender los prodigios. Raymond Bloch nos dice:

"Un prodigio es siempre la irrupción de lo sagrado en lo profano, en prueba de tal o cual modificación en las relaciones y contactos entre los hombres y los dioses; y los primeros, pueden deducir de ello importantes conclusiones para su vida".

       Estos prodigios podían ser ruidos subterráneos, sequía espontánea de lagos, auroras boreales, etc.

Notas

16 - Georges Dumézil. "La Religión romaine archaique". Payot. 1974

 

17 - Cicerón. "De Divinatione". Citado por Edmond Rochedieu, en su obra "De l'Antiquité au Moyen Age". Ginebra. 1968

 

18 - G. A. Mansuellé lo reproduce en "Les Etrusques et les commencements de Rome". Albin Michel. 1965

 

19 - Albert Grenier. "Les Religions romaines et etrusques". Presses universitaires de France. 1948

 

20 - A continuación, se relacionan algunos otros dioses de ese panteón de dioses etrusco:

AMHARIA. Diosa de los habitantes de Fésula. Sus pies estaban unidos, y sus cabellos largos caían de su cabeza como en las estatuas egipcias. Se cree que es la misma Furina, vengadora de los malvados.

ANCHARIA. Nombre dado a la diosa Némesis. Nombre que viene de la agitación y remordimientos que envolvían al desgraciado que atraía su cólera. En las ceremonias públicas, los etruscos llevaban en lo alto de una pica la estatua de esta diosa. La representaban con alas semejantes a la del dios Mercurio, el ceño revestido con tiras y calzando el coturno; con la mano izquierda puesta detrás de la espalda, apoyando la derecha sobre un hacha de dos filos.

APLU. Nombre etrusco de Apolo. Adorado principalmente en Chiusi.

ARTUMES. La diosa Artemisa.

CIPRA. En etrusco, "buena". Bajo este nombre Juno tenía en el Piceno un templo edificado por los Argonautas.

CLATRA. Sobrenombre dado a Diana en un monumento etrusco, donde se la ve con los símbolos de muchas divinidades. Según algunos, era diosa de los grillos y los cerrojos. Era un aspecto de la egipcia Isis.

FORS. Bajo este nombre Servio Tulio edificó un templo a la Fortuna, tomada

en su atributo de la casualidad. Se celebraba la fiesta de la diosa el 24 de junio, sobre todo por el vulgo.

FUFLUNS. Dios del vino y la orgía báquica, adorado en Populonia.

FURINA. Diosa, quizás Amharia. Una patera de arcilla negra la representa con rostro horrible. Siempre dispuesta al castigo.

LABITH. Nombre etrusco de la diosa Vesta.

LARTHY TYTIBAL. Plutón.

MARIS. Diosa de la guerra y la agricultura. Culto en Vulci.

NORTIA. Diosa etrusca honrada en Volsinia. Los clavos de su templo servían para señalar el número de los años. Podría ser Cibeles.

NOVENSILES. Nueve dioses etruscos del rayo.

POMONA. Ninfa. Todos los dioses campestres se disputaban su conquista. Era divinidad de los frutos y de los jardines. Se le representa sentada sobre una cesta llena de flores.

PORTUMNO. Divinidad que presidía los puertos. Representado como un anciano amable que se apoya en un delfín, con una llave en sus manos. De especial culto en Etruria.

SETHLANS. Dios del fuego y de la forja subterránea. Era especial objeto de culto en Perusa.

SILVANO. Dios campestre que presidía los bosques. Considerado un íncubo, se le identifica como el dios Pan de los griegos. Representado con orejas, cuernos, y toda la parte inferior del cuerpo en forma de cabra.

TUKHULKHA.  ¿Charun?. Dios infernal con cara de buitre, orejas de asno, y armado de serpientes.

TURAN. Nombre etrusco de Afrodita. Diosa madre, protectora de la mujer y del amor, los animales, la vida y la muerte.

XUDAN. Mercurio. Corresponde a la palabra latina "ostiarius", portero.

 

21 - Esta idea de la fastuosidad de las tumbas se entronca con la propia de los faraones egipcios.

 

22 - Franz de Ruyt. "Charun, Démon etrusque de la mort". Bruselas.1934

 

23 - Publius Vergilius Maro (Virgilio) fue un poeta latino que vivió entre los años 70 y 19 a.de C. Llamado Padre de Occidente por haber dado forma poética al mito ideal de Roma. Creyó en la misión providencial de Augusto y se ha convertido en el autor de todas las épocas, que más ha influido en la literatura europea. De origen etrusco.

 

24 - Séneca. "Cuestiones naturales". Libro II.

  

25 - Plinio. "Historia Natural". Libro II.

 

26 - Louis Legrand. "Publius Nigidius Figulus, philosophe neópythagoricien orphique". Tesis. Biblioteca de la Sorbona.

 

27 - Las predicciones jubilosas para el día 23 nos hacen recodar la fiesta de San Juan, y su víspera, de tanta importancia en muchas civilizaciones.

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